viernes, 14 de septiembre de 2012

Leyendo "Los ocho pecados mortales de la civilización moderna"


Interrogantes

    1. ¿Cuales son los ocho pecados mortales de la civilización moderna según Konrad Lorenz?
    2. ¿Cuales son los conceptos y segmentos mas importantes para nosotros hoy en día?

      Conclusiones

      1. Los ocho pecados son: superpoblación; asolamiento del espacio vital; la competencia consigo mismo; muerte en vida del sentimiento; decadencia genética; quebrantamiento de la tradición; formación indoctrinada; y las armas nucleares.
      2. En la sección de Información se cita parte del texto original completo y se analizan algunos conceptos desde nuestro momento histórico.

      Información

      I. Propiedades estructurales y perturbaciones funcionales de los sistemas vivientes.

      En el primer capítulo en autor del ensayo hace una introducción desde su punto de vista de biólogo a los problemas de  los sistemas complejos, sus equilibrios y retroalimentaciones.
      Es importante aclarar un término que usa el autor mucho y que no es tan común en el lenguaje coloquial español y es la enervación. Lo usa mucho en el capítulo V sobre la Muerte en vida del sentimiento.

      enervación s. f.
      1   Acción que consiste en quitar la fuerza física o intelectual.
      2   Estado de agotamiento debido a la falta de energía.
      3   Acción de poner nervioso a alguien.
      med. Agotamiento de la energía nerviosa.

      Ya desde el comienzo aclara el autor su enfoque sistémico de la sociedad y de la biología. Dentro del cual las perturbaciones patológicas permiten entender mejor el funcionamiento del sistema en estudio.
      Las perturbaciones patológicas no representan ni mucho menos un obstáculo insuperable en el análisis de un sistema orgánico, sino más bien, y muy a menudo, la clave para comprenderlo.
      Una clave del enfoque sistémico es que no se pueden estudiar las partes sin estudiar también el todo (o sistema mayor) que componen.
      Los sistemas parciales de un conjunto orgánico complejo están sujetos a una acción recíproca tan íntima que se suele encontrar gran dificultad en delimitar sus funciones, entre las cuales ninguna es concebible en su forma normal sin la participación de todas las demás. Podríamos decir incluso que las estructuras de los sistemas parciales no son siempre definibles con absoluta claridad.
      Otra propiedad que recalca el autor como central en el funcionamiento de los sistemas superiores organizados es la homeostasis.
      Una propiedad estructural de todos los sistemas superiores integralmente organizados es la regulación del llamado ciclo periódico u homeostasia. [..] resulta posible transformar ese sistema inestable en uno estable introduciendo en dicho proceso circular un eslabón único cuyo influjo sobre el que le sigue en la cadena de acciones es tanto más débil cuanto mayor es la influencia recibida, a su vez, por el del eslabón precedente. Así se crea un ciclo normativo, una homeostasia o «negative feed-back»  (realimentación negativa).
       También aclara la naturaleza de los ciclos de características catastróficas por su comportamiento explosivo.
      Los ciclos de acoplamiento regenerativo positivo no existen en la Naturaleza por así decirlo, o, si acaso, son acontecimientos de aparición súbita y desvanecimiento no menos rápido, como ocurre con las avalanchas o los incendios esteparios.

      II. Superpoblación

       La superpoblación no tiene solo un efecto sobre la disponibilidad de recursos sino también sobre el comportamiento y valores del ser humano.
      Nuestro amor al prójimo se atenúa tanto con la excesiva proximidad de los innumerables semejantes, que en última instancia apenas queda rastro de él. [..]
       Cuanto mayor es la «masificación» de los seres humanos, tanto más urgente le parece al individuo la necesidad del  not to get involved [no involucrarse],  y por eso mismo hoy día se pueden cometer robos, asesinatos o violaciones a la luz del día en las grandes urbes sin que intervenga ni un solo «transeúnte».

      III. Asolamiento del espacio vital.

      El autor observa que en la naturaleza salvaje los predadores también operan de forma simbiótica con sus presas.
      el animal devorador tiene sumo interés en la supervivencia de la especie cuyos individuos representan su sustento, sean animales o plantas
      También observa que nunca en medios naturales salvajes (sin intervención del hombre) se depreda un recurso o se multiplica una especie hasta sus límites de supervivencia.
      Es muy raro que la cantidad existente de alimentos regule directamente la multiplicación de un animal. Esto sería antieconómico para los intereses del explotador y del explotado indistintamente.
      Hay muchos casos de pares de especies que tiene una relación simbiótica muy cerrada en la cual una especie de depende de otra y viceversa.
      Hay muchas  variedades de hierbas cuya especial «constitución» requiere constantemente el peso e incluso el pateo de los grandes ungulados para mantener un tallo corto, hecho que debe imitarse en la conservación del césped artificial mediante siegas y apisonamientos continuos. Cuando faltan tales factores, esas hierbas sufren muy pronto la invasión de otras que no soportan semejante tratamiento, aunque tengan más poder de penetración. En resumen, dos formas de vida pueden mantener una interdependencia muy similar a la existencia entre el hombre y sus animales domésticos o plantas cultivadas.
       Los sistemas complejos donde se ensamblan especies animales y vegetales son estudiados por los biólogos.
      Las acciones recíprocas en el ensamblaje de muchas especies animales, vegetales y bacterianas que conviven en un espacio vital y elaboran juntas la biocenosis  o comunidad de seres vivos, tienen una formidable multiplicidad y complejidad.
       Un estudio sin prejuicios de la naturaleza nos lleva a conclusiones obvias.
      [..] el labrador sabe algo que parece haber sido olvidado por toda la Humanidad civilizada, y esto es que los fundamentos vitales del planeta entero no son  inagotables. 
      Pareciera que en nuestra sociedad prevalece siempre la imprevisión y las decisiones importantes son tomadas legos o inexpertos.
      [..] los imprevisores se enorgullecen todavía de ser  doers [hacedores], creadores, cuando en realidad atentan contra la Naturaleza y contra sí mismos. En la actualidad se cometen delitos por todas partes con el empleo de productos químicos, por ejemplo, el aniquilamiento de los insectos en la agricultura y particularmente la fruticultura, pero la miopía es casi idéntica en cuanto se refiere a la farmacopea. Los biólogos inmunoquímicos expresan serias dudas sobre el empleo generalizado de los medicamentos. [..] Quienes han formulado prevenciones contra el empleo imprudente de sustancias tóxicas, se han visto desacreditados y finalmente obligados a enmudecer sometidos a presiones ignominiosas.
      Una de las mas brillantes analogías de Konrad Lorenz parece ser la de comparar las ciudades actuales con los tumores en los tejidos vivos. La clave esta que en que los elementos básicos que los componen se comportan de forma caótica y desinformada.
      Comparemos, con los ojos bien abiertos, el recinto antiguo de cualquier ciudad alemana con su moderna periferia, o bien sus contornos engullidos vorazmente por el envilecimiento cultural con las localidades exentas todavía de tal carga. Será como comparar el cuadro histológico de cualquier tejido animal sano con un tumor maligno: ¡hallaremos sorprendentes analogías! Esta diferencia, analizada con objetividad y transportada de lo estético a lo calculable, estriba fundamentalmente en una pérdida de información. 
      La principal diferencia entre la célula del tumor maligno y la del tejido normal estriba fundamentalmente en que aquélla ha perdido la información genética que necesita para representar su papel como miembro útil en la comunidad de intereses del organismo. Por ello se comporta como un animal unicelular, o, mejor dicho, como una joven célula embrionaria. Desprovista de estructuras especiales, se divide anárquicamente de tal modo que el tejido tumoral, al infiltrarse en los tejidos todavía sanos, se desarrolla y termina destruyéndolos.
       El autor compara la viviendas urbanas actuales con la jaulas en las que se albergan las gallinas en los criaderos.
      Se dice con razón que el encerrar a las gallinas Leghorn en jaulas alineadas significa una tortura para los animales y un oprobio para nuestra civilización. Sin embargo, se tolera e incluso exige, un proceder análogo con los seres humanos, aún cuando justamente el hombre sea quien peor soporta un tratamiento tan antihumano en la más pura acepción del término.
      Otro puente que detecta genialmente Lorenz es entre la estética y la ética de la sociedad. Lo mismo observa Jacque Fresco cuando dice que le alcanza con ver una foto de las viviendas de una sociedad para entender como piensan sus habitantes. En la sociedad industrial actual los criterios no son estéticos ni éticos sino que se rigen por criterios de mercado o comerciales.
      los sentimientos estéticos y éticos están muy vinculados entre sí, y los hombres que deben vivir en las condiciones susodichas sufren a todas luces una atrofia de ambos. [..] Las consideraciones estéticas no representan el menor papel para quienes han de decidir si conviene construir una carretera, una central eléctrica o una fábrica, la presencia de la cual destruirá para siempre la belleza de toda una comarca.

      IV. La competencia consigo mismo.  

      Otra analogía muy poderosa de Lorenz. Compara a la competencia intraespecífica del ser humano con la competencia del mismo tipo entre animales. Entonces concluye que en el caso de los animales no-humanos sobreviven factores genéticos que pueden atentar contra la supervivencia de la especie. En el caso del ser humano observa que prevalecen factofres culturales que puede atentar contra la sociedad en sus conjunto en el largo plazo.
      Contrariamente a la acción ejercida por los factores del medio ambiente ajenas a la especie, la selección  intraespecífica desarrolla transformaciones en los factores hereditarios de dicha especie, cambios que no aumentan sus perspectivas de supervivencia, sino que más bien las reducen visiblemente en casi todos los casos.
      Nuevamente analiza las consecuencias de un pensamiento puramente comercial sobre el ser humano.
      La competencia del hombre con el hombre reacciona directamente, como no lo hiciera jamás con anterioridad a ella ningún otro factor biológico, contra «la fuerza eternamente estimulante, curativa», y destruye todos los valores creados más o menos por ésta con un puño tan diabólico e impávido que su tarea se atiene exclusivamente a las consideraciones comerciales, ciegas ante los verdaderos valores. [..] Una mayoría abrumadora de los hombres contemporáneos valoran solamente lo que sea apropiado y eficaz en la despiadada competencia para aventajar al prójimo.
       Recalca que esta codicia cegadora va de la mano de un apresuramiento agotador, ambos factores adecuados a una competencia feroz. Finalmente destaca que solamente un incentivo abstracto como es la codicia no alcanza.
      [..] el hombre apresurado no se siente movido tan sólo por la codicia, pues ni los incentivos más atrayentes podrían inducirle a dañarse con sus propias manos como lo está haciendo: está sometido a la acción de un impulso, y este impulso sólo puede ser el miedo.
       Con el miedo el hombre pierde su capacidad reflectiva, la de auto-análisis.
      Entre las secuelas más perniciosas de la prisa, o quizá directamente de la prisa engendrada por el miedo, figura la incapacidad patente del hombre moderno para estar a solas con su propio Yo, aunque sólo sea durante un breve lapso de tiempo. Con temeroso empeño procura soslayar toda posibilidad de meditar [..]
      Otra cuestión obvia pero difícil de analizar y ponderar es la de creación de nuevos mercados en una sociedad de incentivos comerciales.
      Aparte de la selección intraespecífica comercial, cuyo ritmo se acelera sin pausa, actúa también un segundo proceso cíclico sumamente peligroso contra el cual nos previene Vance Packard en varios de sus libros y que tiene como consecuencia un aumento progresivo de las  necesidades  humanas. 
       Para aumentar la importancia y necesidad de consumo este se centra alrededor de productos con diminutos y caros envoltorios.
      [..] nadie se rebela cuando debe pagar, al adquirir un tubo de pasta dentífrica o una hoja de afeitar, el importe de un envase con finalidad puramente propagandística y con un coste que casi siempre equivale al de la mercancía comprada, cuando no lo supera. 

      V. Muerte en vida del sentimiento.  

      Este capitulo es muy profundo y nos pide muchas lecturas y re-lecturas hasta terminar de comprender porque este biólogo nos habla de castigos, premios, adicciones, sentimientos y otro elementos centrales en el comportamiento animal y humano.

      El castigo o incentivo negativo nos aleja de ciertos elementos que pueden ser nocivos, como por ejemplo el fuego.
      [..] si se pretende únicamente mantener alejado al organismo de ciertos influjos dañinos en su medio ambiente y preservarle en grado óptimo del calor, luz, humedad, etc., bastará, con toda probabilidad, la acción del castigo [..]
       En cambio para estimular actitudes más específicas es necesario una recompensa, incentivo retributivo o positivo.
      Será más fácil atraerlo al lugar previsto por medio del incentivo retributivo. Wallace Craig ha señalado ya que la evolución ha emprendido ese camino para solucionar el problema allí donde interese adiestrar al animal en la búsqueda de situaciones estimulantes específicas, tales como incitarle al apareamiento o a la aceptación de alimento.
      El castigo y la recompensa no siempre se ubican de forma independiente, sino que van creando un conflicto de intereses que determina el comportamiento de un organismo superior.
      Como quiera que los principios contrapuestos de recompensa y castigo, agrado y desagrado, tienen realmente la finalidad de permitir sopesar comparativamente el precio que hay que pagar y el posible beneficio, resulta evidente que la intensidad de ambos oscilará con la situación económica del organismo. 
      Cualquier sentido frente a los estímulo positivos y negativos presenta dos propiedades.
      [..] está sujeto al frecuente proceso de la habituación o adaptación de los sentidos. Es decir toda combinación de estímulos que ejerza consecutivamente su influencia repetidas veces, perderá paulatinamente su eficacia sin que por ello -y esto es esencial- se transforme el límite de la reacción en otras situaciones estimulantes, aun cuando sean muy parecidas. Pero, en segundo lugar, dicho mecanismo posee una propiedad no menos frecuente: la pereza para reaccionar.
       La civilización moderna influencia de forma muy característica esta economía del "agrado-desagrado". En general dando preferencia a las recompensas en el corto plazo más que en el largo plazo. Lorenz también hace una profunda descripción de los mecanismo de la adicción. Sin entrar en divagaciones reconoce como mucho mas peligroso el enervamiento (o embotamiento o agotamiento de la energía nerviosa) que las adicciones.
      [..] habituación e indolencia. Desde las fechas históricas más remotas, los sabios vienen diagnosticando certeramente que el hombre no se beneficia lo más mínimo cuando tiene demasiado éxito en su afanosa e instintiva persecución del placer junto con la evitación de los disgustos. En la lejana Antigüedad, los hombres de culturas muy desarrolladas supieron arreglárselas ya para evitar situaciones desagradables e irritantes, lo cual solía acarrear un peligroso enervamiento e incluso, probablemente, el ocaso de una civilización. Desde tiempo inmemorial, los hombres han descubierto que es posible acrecentar el efecto de situaciones deleitables mediante una combinación singularmente sutil de los estímulos, y asimismo preservarse, mediante un cambio continuo de los mismos, contra el entumecimiento causado por la habituación. Este descubrimiento, presente en cada cultura superior, origina el vicio, que, en cualquier caso, no ha surtido casi nunca efectos tan nocivos para la civilización como el enervamiento.
       La farmacología se presenta como el alivio total a cualquier tipo de sensación desagradable.
      Hoy día, el desenvolvimiento de la tecnología moderna, y sobre todo de la farmacología, favorece en una medida jamás conocida hasta ahora la tendencia humana generalizada a evitar todo desagrado. 
       Konrad se explaya un poco más acerca de la diferencia entre el corto plazo y el largo plazo en relación a los castigos y la recompensas. Nada se manifiesta de forma más obvio en nuestra economía moderna que la forma de los créditos o pagos a futuro en cuotas de satisfacciones inmediatas.
      La elevada intolerancia contra el desagrado -asociada con una atracción decreciente del placer- ha hecho perder a los hombres la capacidad para invertir un trabajo penoso en empresas que aporten beneficios lisonjeros mucho más tarde. [..] las empresas comerciales y los fabricantes alientan a todo trance esa necesidad de satisfacción inmediata (instant gratification) y, aunque parezca extraño, el consumidor no se da cuenta de que las «serviciales» ventas a plazos le están esclavizando. 
       En las cuestiones amorosas y sexuales no puedo estar del todo de acuerdo con Konrad Lorenz porque opone el mero apareamiento para satisfacer una necesidad sexual de corto plazo con lo que necesita una  relación sexual para desarrollarse de forma madura y consolidar una unión conyugal. Seguramente hoy en día podamos ubicarnos más en un punto medio en el cual se comparte el desagrado por las relaciones meramente sexuales pero podemos descartar la unión conyugal como la única forma de vincularse sexualmente.

      La consecuencia de todos estos estímulos y habituaciones concluyen en la uniformidad de la experiencia humana.
      El complejo desagrado-intolerancia, que crece incesantemente hoy día, transforma los altibajos connaturales de la vida humana en una llanura aplanada artificialmente donde los grandiosos vértices y senos de las ondas apenas dejan sentir su vibración, donde luces y sombras forman un gris monótono. En suma, engendra un aburrimiento mortal. [..] El pretender esquivar todo sufrimiento significa sustraerse a una parte esencial de la vida humana.
      Lo mismo pasa con la muerte, que se rechaza como un hecho accidental, casi ilusorio. Incluso el vicio es tomado a la ligera en nuestro días donde todo es liviano o pasajero.
      Uno siente la tentación de decir que esta civilización moderna es demasiado anémica e indiferente para cultivar un vicio superlativo.
      La propiedad del ser humano de neofilismo, es la habilidad de ser atraído hacía lo nuevo. El autor observa como sin dudarlo ponemos nuestro afecto en objetos inanimados o mecánicos, como explotación del neofilismo por parte de los comerciantes. Remarca la idea de la obsolescencia por diseño.
      El neofilismo es una manifestación muy bien acogida por los grandes fabricantes, puesto que merced a la inculta formación de las masas -sobre lo cual se habla en el capítulo VII- puede aportar beneficios mercantiles a gran escala. «Built-in obsoletion» (inculcar la idea de lo anticuado): he aquí un principio que desempeña un papel muy importante en la moda del vestido y del automóvil.
      Con respecto a la terapia psicológica Konrad Lorenz relaciona la enfermedad con este embotamiento mental de los ciudadanos. Una vez que el paciente encuentra la fuerzas y motivación para superar un obstáculo mental entonces se encuentra curado.
      La superación de obstáculos interpuestos premeditadamente en la vida no proporciona satisfacción alguna. Kurt Hahn ha conseguido grandes éxitos terapéuticos mediante el sistema de dar empleo a jóvenes aburridos e indiferentes en el litoral para el salvamento de náufragos: muchos pacientes encuentran auténtica curación en esas situaciones de confirmación que calan hasta los estratos más profundos de la personalidad. Idéntico camino siguió Helmut Schulze, quien ponía a sus enfermos en situaciones de peligro inminente, «situaciones límite» como las denomina él, en donde -para expresarlo vulgarmente- el verdadero aspecto serio de la vida se presentaba con tal aspereza ante los enervados pacientes, que la demencia desaparecía.
       Entonces yendo a un punto más abstracto, el autor caracteriza la satisfacción vital como la posibilidad de resolver problemas humanos.
      A decir verdad, no nos faltan los impedimentos en este mundo, y debemos superarlos si queremos atajar el hundimiento de la Humanidad; sin duda el triunfo sobre ellos será lo suficientemente costoso como para proporcionar satisfactorias situaciones de confirmación a cada uno de nosotros. Una misión perfectamente realizable de los medios educativos, debería consistir en divulgar la existencia de tales impedimentos.

      VI. Decadencia genética.

      El autor observa que nuestro funcionamiento social se asemeja más a un caldo de cultivo virulento que a un organismo integrado donde hay mecanismos que evitan el surgimiento de tumores y desarrollos virulentos que llevan al colapso del mismo.
      Incluso se puede opinar que la formación de tejidos defensivos específicos sólo se «ideó» por la presión ejercida por la selección, pues ésta representó para los organismos de larga vida, y sobre todo los de prolongado crecimiento, el riesgo permanente de que surgieran peligrosas formas celulares «antisociales» mediante la llamada mutación germinativa en las incontables divisiones celulares. [..] Probablemente, todos nosotros habríamos muerto de tumores malignos en la infancia si nuestro organismo no hubiese formado con sus reacciones inmunizadoras una especie de «policía celular» para luchar a tiempo con los acaparadores asociales. 
      Luego se explaya el autor con respecto a cuales son los derechos naturales o comportamientos deseables del ser humanos. Según Jacque Fresco los comportamientos están basados en reacciones básicas de los seres vivos pero están condicionadas de forma definitiva por el entorno.

      En cuento los problemas genéticos se exagera su alcanza ya que mucho son corregibles con un determinado entrenamiento.
      Ciertamente, no se quiere decir que las aberraciones genéticas no sean rectificables con un  training  específico, pues tal como afirma Kretschmer muchos leptosómicos pueden adquirir una musculatura casi atlética mediante una gimnasia secundaria practicada con auténtica consecuencia esquizotímica.  
      Es muy interesante el enfoque de Lorenz con respecto a la locura mental, ya que al plantear que los seres vivos se encuentra en un equilibrio dinámico, es decir un movimiento estabilizado, entonces el demente es a quien le faltan los mecanismos de compensación.
      La diferencia entre un individuo mentalmente sano y el psicópata -para volver a mi antigua comparación- no es mayor que la existente entre dos personas con insuficiencia cardíaca, pero una compensada y otra sin la necesaria compensación.
      Los impulsos humanos y su dominio condicionado por la cultura componen un único sistema que se retro-alimenta entre sí. Lo cual lleva descompensaciones o comportamientos considerados anti-sociales si dentro del sistema los encuentra como única reacción factible.
      [..] sus impulsos instintivos y el dominio responsable sobre ellos -condicionado por la cultura- constituyen  un  sistema en el que las funciones de ambos sistemas secundarios concuerdan exactamente entre sí. Un mínimo exceso o defecto en uno u otro lado causa trastornos con más facilidad de lo que suponen muchas personas propensas a creer en la omnipotencia del raciocinio y el saber humanos. 
      El autor es pesimista con respecto al entrenamiento para reformar el comportamiento de los individuos. Nos imaginamos de que esta hablando de que no se puede solamente reformar al individuo si no se cambian las condiciones culturales que lo rodean.
      [..] no todos los defectos innatos son incurables, ni mucho menos, como tampoco son curables todos los adquiridos. La antigua máxima del médico «más vale prevenir que curar» tiene también absoluta validez para los trastornos anímicos. 
       Con respecto al opinión pública el autor la describe cono perezosa, es decir tardía en responder, y solamente estimulada por exageraciones o simplificaciones de hechos. 

      También la visión desde el punto de vista biológico e instintivo del ser humano lleva al autor a una visión mas compasiva del ser humano.
      [..] uno ve en el sujeto deficiente un enfermo digno de compasión más bien que un malvado satánico [..]
       En relación a los animales domésticos el autor compara las características filogenéticas que desarrollan este tipo de animales en cautiverio con las características culturales y filogenéticas desarrolladas por el ser humano en nuestra civilización. Se exagera la importancia de la alimentación y del apareamiento y castiga la agresividad o evasión como elementos indeseables.
      Pues bien, la aptitud genética para el proceso de la incubación sufre tales perturbaciones que es difícil encontrar entre docenas de parejas una sola con suficiente capacidad para atender apropiadamente a sus crías. Manteniendo una curiosa analogía con la decadencia del comportamiento social condicionado por la cultura (véase páginas anteriores), los recientes mecanismos históricos altamente diferenciados parecen mostrar también aquí una singular impotencia ante tal perturbación. Los impulsos comunes y generalizados desde fechas remotas, como alimentación y apareamiento, tienden con frecuencia a la hipertrofia, de lo cual cabe inferir que el criador fomenta, muy probablemente con propósitos selectivos, la nutrición abundante y desordenada, así como el apareamiento en condiciones similares, y, por el contrario, conceptúa la agresividad y la evasión como elementos perturbadores de la reproducción.
      También enfatiza que las actitudes de intervención desinteresada y valerosa en pro de la sociedad no se fomentan pero en teoría cualquiera las prefiere si se nos pregunta.

      La persistencia del estado juvenil, o neotenia, es una característica del ser humano que se manifiesta de forma física (por ejemplo en la falta o poca presencia de vello) y de forma psíquica, en la ya mencionada inclinación hacia la neofilia. Lorenz remarca que este neotenia no debería impedir que el ser humano forme parte del tejido social. Ya que se si se encuentra aislado entonces en su conjunto los seres humanos ser comportarían como un cáncer social más que como una sociedad organizada.

      Estimo de forma optimista que Lorenz subestima la capacidad plástica de la mente humana cuando dice que los comportamientos humanos degenerados son fundamentalmente genéticos.

      Esto nos lleva al próximo capítulo donde se explica que la neofilia también hace que las nuevas generaciones se rebelen contra sus padres y además sean explotados por el mercado ya que son el segmento de la población más vulnerable, más listo para el cambio o adopción de nuevos hábitos y no tienen la sabiduría que les daría la experiencia.

      VII. Quebrantamiento de la tradición.

      La tecnología le permite al ser humano evitar los elementos selectivos del entorno como el clima y las enfermedades. Por lo mismo se forman estructuras de lujo que no sustentan ninguna parte del sistema. Nos recuerda que todo entendimiento y comportamiento surgido de la experiencia y de la exploración racional finalmente adquiere un carácter religioso si solamente se deja guiar la evolución por la selección. De alguna forma podemos comprobar que las religiones que mayor persistieron fueron las que tuvieron mayor viralidad o capacidad de expansión y desarrollaron mecanismo de fijación en la cultura.
      Aunque parezca sorprendente, la  selección es a todas luces el  único elemento determinante que decide lo que debe incorporarse cual usos y costumbres tradicionales -«consagrados»- al durable tesoro intelectual de una cultura. Verdaderamente parece como si los hallazgos y descubrimientos realizados mediante el entendimiento y la exploración racional adquirieran también un carácter ritual e incluso religioso cuando su transmisión dura largo tiempo.
      Es decir estamos hablando entre la diferencia entre el conocimiento científico y el mito. Es decir muchas veces hábitos y doctrinas pueden parecer arbitrarias pero es vez de descartarlas es mejor analizarlas con un renovado ojo crítico y científico para ver de donde vienen y cual es la veracidad de sus conclusiones.
      La errónea creencia de que sólo las cosas concebibles para la razón, e incluso sólo las demostraciones científicas pertenecen al sólido caudal intelectivo de la Humanidad, tiene funestas secuelas. A los jóvenes «instruidos científicamente» esto les induce a arrojar por la borda el inmenso tesoro de erudición y sabiduría que contienen las tradiciones de civilizaciones antiguas y las doctrinas de las grandes religiones universales. [..] Una cultura contiene tanto saber «orgánico» adquirido mediante la selección como una especie animal, y hasta ahora, según sabemos, ¡nadie ha podido «producir» una especie animal!
       Es decir para comprender nuestros hábitos y desarrollos culturales no solo alcanza con requerir una metodología científica sino que también hay que entender como son los mecanismos de selección propios de nuestra cultura. Un mecanismo de selección (acceso a recursos, estatus, etc) puede preferir un tipo de acción y descartar (cárcel, pena de muerte, privación de recursos, etc) a los individuos que tienen cierto tipo de accionar.

      Otra analogía que hace Konrad Lorenz en este capítulo es comparar el odio generacionalista de los jóvenes contra sus padres con el odio nacionalista de una nación contra otra. También las diferencias artificiales introducidas por la competencia y la selección cultural por el mercado nos lleva al surgimiento de diferentes tribus o especies culturales.

      Otro tema a tocar en esta división entre generaciones es la falta de contacto entre padres e hijos.
      Los cambios experimentados por la familia y su estructura por influjo de una progresiva transformación tecnológica de la Humanidad, propenden todos ellos sin excepción a debilitar el contacto entre padres e hijos, y esto se inicia ya en la lactancia. Puesto que hoy día las madres no pueden dedicar todo su tiempo al recién nacido, surgen casi siempre, en mayor o menor grado, las manifestaciones que René Spitz denomina «hospitalización». Su peor síntoma es un debilitamiento difícilmente reversible o irreversible de la capacidad humana para establecer relaciones.
      También es importante pero difícil de analizar porque hoy en día las relaciones entre alumnos y maestros son tan endebles.
      Entre los mayores atentados de la doctrina seudodemocrática figura el de condenar el orden jerárquico natural entre dos personas como un impedimento frustratorio para todo sentimiento afectuoso: sin él no puede existir siquiera la forma más natural del amor humano que usualmente une a todos los miembros de una familia; con la educación «no frustratoria» se ha transformado a millares de niños en desdichados neuróticos.
       Concluye el capítulo remarcando que el impulso de neofilismo es tan poderoso como el hambre o la sexualidad, y que además los impedimentos en satisfacer esta necesidad y el aburrimiento llevan al individuo a la búsqueda de un objeto substitutivo: tribus urbanas y drogadicción, entre otros. Todo esto esta relacionado también con la necesidad de pertenecer a un grupo.

      VIII. Formación indoctrinada.

      Es llamativo como directamente el autor nos aclara que la metodología científica no es algo alienígeno al ser humano sino que es parte del proceso evolutivo de todo ser humano. Es decir el método y conocimientos científico no es algo propio solo de una institución o casta social.
      Primero, uno «piensa» algo, luego lo compara con la experiencia y con los datos aportados por el sentido para llegar finalmente a una decisión mediante la conformidad o disconformidad sobre la exactitud o inexactitud de «lo que ha pensado». Tal comparación entre una idea preceptiva nacida de un modo u otro en el organismo y otra imperante en el mundo externo es, probablemente, el método más importante para hacer llegar los conocimientos a un organismo viviente.
      No agrega como propiedad del conocimiento científico que crezca por aproximación sucesiva. Además no es conocimiento falsable directamente, sino por otras hipótesis superadoras.
      La totalidad de nuestros conocimientos es sólo una aproximación a la realidad subjetiva extrínseca que nosotros intentamos desentrañar; pero, sea como fuere, es una aproximación constructiva. Jamás se puede rebatir una hipótesis con un solo hecho contradictorio, sino siempre y exclusivamente mediante otra hipótesis que pueda clasificar varios hechos aparte de ella misma.
      Más allá de las aptitudes de un maestro y de sus visión esclarecedora, la fundación de una escuela siempre nos acerca un peligro.
      [..] la confianza depositada en las enseñanzas del maestro, incluso aun cuando éstas sean suficientemente valiosas para fundar una escuela, es decir una nueva dirección investigadora, implica el peligro de la formación indoctrinada. [..] Cuando a ello se agrega que la teoría sea demasiado plástica y anime poco a la falsificación, entonces esto, combinado con la veneración profesada al maestro, puede hacer de los alumnos, discípulos, y de la escuela, una religión con su propio culto, tal como ha ocurrido en muchas partes con las enseñanzas de Sigmund Freud.
      El toque de gracia para la enquistación de una doctrina es la masividad.
      Pero el paso decisivo para la constitución de una doctrina en el estricto sentido de la palabra consiste en que a los dos citados se suma éste: los factores consolidadores para hacer aceptar la teoría llegan a conocimiento de un  número excesivo de adictos. Las posibilidades de divulgación que se le ofrecen hoy día a una enseñanza semejante mediante los llamados medios informativos de masas -Prensa, Radio, Televisión- pueden dar pie fácilmente a que una enseñanza catalogable si acaso como una hipótesis científica sin verificar, no llegue solamente hasta los medios científicos ordinarios, sino también a la opinión pública.
      Esto nos lleva a una sociedad establecida que queda atrapada en sus propias construcciones rígidas y no puede seguir su evolución dinámica.
      Por desgracia, a partir de ahí entran en acción todos los mecanismos que sirvan para retener las tradiciones acreditadas, sobre lo cual se habla detalladamente en el capítulo VI. Entonces se defiende esa doctrina con la misma tenacidad e idéntico apasionamiento que si se tratara de preservar contra la aniquilación una preceptiva comprobada o el saber de alguna cultura antigua depurado mediante la selección. Quien no esté conforme con tal opinión sufrirá lo suyo, pues se le estigmatizará como hereje, se le calumniará y, a ser posible, se le desacreditará. En suma, se descargará sobre él la reacción altamente especializada del mobbing, del odio social.  
      Entonces desde este punto de vista la ciencia institucionalizada o académica funciona cada vez más como una religión o doctrina. Ya que cualquier científico que se salga de los cánones establecidos en su  restringida especialidad orientada por el mercado industrial, será víctima del odio y desterrado. No en vano, la mayoría de los avances técnicos son concretados de forma accidental por inventores y científicos excéntricos casi fuera del circuito habitual de la ciencia. Incluso hay caso donde no científicos fueron lo que han hecho los avances cruciales (como en el caso del abate Mendel en la genética hereditaria), resistidos por las instituciones.
      Una doctrina semejante, comparable ya con una religión universalizada, proporciona a sus seguidores la satisfacción subjetiva de un conocimiento concluyente caracterizado por la revelación. Se desmiente o desprecia todo hecho que la contradiga, o bien -lo cual es más frecuente todavía- se le  arrincona  en el sentido de Sigmund Freud, es decir se le destierra al umbral de la conciencia.
      Brillantemente Lorenz compara la doctrina pseudo-democrática actual con las teorías conductistas, por se asume que en una sociedad conducida por la mayoría de los votantes, estas mayorías serán infinitamente maleables y susceptibles a los condicionamientos de los medios de comunicación.
      Hoy día, las potencias americana, china y soviética tienen la misma opinión sobre este punto: la condicionalidad ilimitada del hombre es sumamente deseable. Su fe en la doctrina seudodemocrática está animada -según afirma Wylie- por el deseo de que sea cierta, porque estos manipuladores no son superhombres satánicos, sino unas nuevas víctimas humanas de su propia doctrina inhumana. [..] Cuando una ideología universal se funda, junto con la política derivada de ella, en una falsedad, los efectos deben  ser pésimos por necesidad. 
      Nuestra supuesta libertad se encuentra las 24 horas amenazada por una maquinaria cada vez mas perfecta de propaganda y manipulación social.
      A. Mitscherlich, quien ha vislumbrado con suma lucidez el peligro de que se asigne a la Humanidad un código falso e indoctrinado de valores -un hecho celebrado solamente por sus manipuladores-, dice, sin embargo, estas singulares palabras: «Ahora bien, no podemos suponer ni mucho menos que en nuestro tiempo se le impida al hombre su desenvolvimiento individual mediante un sistema sutil de manipulaciones, más que en épocas pretéritas.» ¡Yo estoy totalmente convencido de lo contrario! Jamás estuvieron divididas las grandes masas humanas en tan pocos grupos étnicos, jamás fue tan eficaz la sugestión de las masas, jamás concibieron los manipuladores una técnica propagandística tan excelente fundándose en experimentaciones científicas, nunca dispusieron de unos «medios informativos» tan incisivos como hoy día.
       El resultado es que en nuestro contexto la radio y TV solo funcionan como parlantes que repiten sin parar los dogmas establecidos. Como por ejemplo se implanta en la cultura la obsolescencia planificada de los productos, entre otras muchas cosas. Pasando en la mayoría de los casos inadvertida, la estrategia.
      Entonces se percibe poco a poco que la gran publicidad de los fabricantes no es ni mucho menos de naturaleza apolítica, sino que -mutatis mutandi- desempeña la misma función que las pancartas del Este. 
      De esta forma el surgimiento de modas funciona como punto de coordinación y orientación de las masas. Hoy día no hacer falta convencer al 100% de la población, solo alcanza con convencer a una masa crítica de ciudadanos y luego por el influjo de la moda y de las influencias sociales el resto de los habitantes repetirán el comportamiento, ya sea comprar unas zapatillas o lucir un peinado.

      Se buscan también exagerar cualquier diferenciación o segmentación social con la excusa de búsqueda de la identidad, con el solo fin real de vender una variedad de productos de forma de resaltar el estatus o calidad social o pertenencia de cada individuo. 

      Con respecto a la modas científicas, también existen, y están seguramente mucho mas orientadas por fines comerciales de lo que parece.
      [..] no sólo la opinión pública acerca de la ciencia, sino también la opinión dentro de las ciencias tiende sin duda a conceptuar como más importantes aquellas que parecen actuar únicamente desde el ángulo visual de una Humanidad degradada en masa, ajena a la Naturaleza, amante exclusivamente de los valores comerciales, una Humanidad de sentimientos empobrecidos, domesticada y desprovista de tradición cultural.
      Lo mismo pasa con el reduccionismo exagerado en la ciencias, donde otras ramas de la ciencia intentan copiar los métodos de las ramas más antiguas de la ciencias (por ejemplo la Física). Es decir, si bien hay  cierta base científica que unifica a todas la ciencias, cada contexto del saber tiene sus propios elementos y forma de investigar. Por ejemplo el uso en mayor o menor medida de la matemática depende de cada rama del saber. Si bien una total ausencia de matemáticas puede despertar sospechas de falta de rigor científico muchas veces se hace un uso excesivo de las matemáticas (como en la Economía Liberal) para tapar falencias de un tipo mas fundamental.
      La tendencia de moda a mantener la investigación en los más bajos planos integrados para lo «más científico» origina con demasiada frecuencia el atomismo, es decir, la exploración parcial de sistemas subordinados sin la obligación del conjunto. Así pues, el error sistemático no reside en el afán -común a todos los investigadores naturalistas- por remitir incluso fenómenos vitales de los  máximos planos integradores a las leyes naturales básicas y explicar mediante ellas -en este aspecto todos somos «reduccionistas- la equivocación metódica que solemos llamar «reduccionismo»; obedece más bien al abandono, durante esas tentativas de aclaraciones, de la estructura infinitamente compleja en donde se ensamblan los sistemas secundarios, y cuyo concurso es el único medio de hacer comprensibles las del sistema total.
      Konrad Lorenz también desafía la lógica habitual científica de tomar todo conocimiento como objetivo al reconocer la riqueza que proviene de una propia aplicación o análisis de la experiencia subjetiva con ojos científicos.
      Cuando alguien convierte la propia experiencia subjetiva en objeto de la investigación, se entrega, por esa misma subjetividad, al mayor menosprecio, máxime si se atreve a explotar el isomorfismo de los procesos fisiológico y psicológico como fuente informativa para desentrañar estos últimos. Los 
      dogmáticos de la doctrina seudodemocrática han alistado la «psicología sin alma» bajo su bandera, olvidando por completo, de paso, que sólo adquieren conocimientos sobre los objetos investigados por conducto de la propia experiencia subjetiva, incluso en sus investigaciones «más objetivas». En este caso, quien pretende alegar que el espíritu humano puede promover también la ciencia cual una 
      ciencia natural, se verá conceptuado como un completo insensato. 
      Todos esos planteamientos erróneos del científico contemporáneo son muy poco metódicos científicamente. Sólo la presión ideológica ejercida por el consenso de inmensas masas humanas sin opinión puede explicar tamaño yerro, presión que se hace sentir también en otros sectores de la vida humana y usualmente con suficiente capacidad para imponer unos disparates increíbles de la moda.
       Destaca finalmente que la ciencia es humana es sus orígenes y lo debe ser en sus conclusiones, lo mismo que en sus métodos.
      Por el contrario, creo que los científicos contemporáneos, como hijos de nuestro tiempo, se han visto sorprendidos por los síntomas de deshumanización perceptibles principalmente en la cultura no científica.

      IX. Las armas nucleares.   

      Con respecto a las armas nucleares destaca que la única solución es no fabricarlas o no apretar el botón que las dispare.

      X. Recapitulación. 

        Concluye el autor que los pecados mortales de la sociedad civilizada encuentran diferentes apoyos para sustentarse y continuar su desarrollo determinando al hombre según el condicionamiento y sin aprovechar las capacidades naturales del ser humano. En pocas palabras concluye que las condiciones emergentes de la cultura pseudo-democrática nos hacen animales domésticos y no seres humanos en el máximo de su potencial.
      Los procesos de deshumanización descritos en los primeros siete capítulos encuentran apoyo en la doctrina seudodemocrática que, como ya se ha dicho, no determina el comportamiento social y moral del hombre mediante la organización evolutiva e historicogenealógica de su sistema nervioso y de sus órganos sensoriales, sino por conducto del «condicionamiento» al cual se ve sometido en el curso de su ontogenia según sus respectivos medios ambientes culturales. 

      Observaciones:

      Estamos de acuerdo en la mayoría de las profundas observaciones de Konrad Lorenz salvo en algunas relativas al matrimonio y la sexualidad, en las cuales se ve claramente una tendencia parcial.

      Especulaciones:

      Lo que me queda más picando en el aire es la cuestión polémica de como influye en la selección genética de los individuos la selección cultural. En la película Idiocracy (Idiocracia) [2] se plantea humorísticamente una sociedad futura donde solamente las personas más tontas y consumistas se han reproducido y los intelectuales y pensantes seres humanos se han extinto. En una primera aproximación uno duda o quiere pensar que no hay tal influencia genética debida a la selección social, pero tal vez si observamos mas atentamente nos encontremos horrorizados a ver características de animales domésticos mas claras en personas de clases sociales inferiores y características de animales supuestamente refinados en individuos de las clases altas. Solo falta que alguien investigue esta cuestión, muy políticamente incorrecta.
      En términos generales, el animal doméstico es una maliciosa caricatura de su amo. Ya señalé en un trabajo precedente (1954) que nuestra apreciación estética de los valores mantiene relaciones palmarias con esas alteraciones corporales que se manifiestan regularmente en el curso de la domesticación del animal. La atrofia muscular progresiva y la adiposis, juntamente con el consiguiente vientre descendido, acortamiento de la base del cráneo y de las extremidades son rasgos inherentes a la domesticidad que se consideran antiestéticos en animales y seres humanos; por otro lado, los rasgos opuestos les parecen «refinados» a los propietarios.

      Referencias:

      [1] Konrad Lorenz, Los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada. http://cor.to/lorenz1 http://cor.to/lorenz2